INMA ROSILLO-DAOIZ

Del lado real … del lado imaginario
¿Qué es la imaginación sino la creación de imágenes? Cuando pinto me parece que cocino, cuando cocino me parece que pinto, cuando escribo creo vislumbrar desde el vacio de la nada imágenes suspendidas por la poesía como si de un colgante de cristales se tratara…no sé si las invoco, las pienso o las veo, es como si el naufrago de mi alma, un Ulises perdido me enviara en evocaciones mentales y poéticas unas imágenes nuevas de inexplorados pero vivos paisajes de lunas, de transparencias, de aguas misteriosas, áureas, livianas o densas…visiones de otra orilla, de otro mar…otro tiempo y otro espacio donde el alma gravita y vive.
¿Soy platónica? Tal vez, no lo sé, tal vez como Platón buscando esas ideas yo busque esas imágenes. Esas imágenes que me hablan y no quiero que cesen como si de una música, una sinfonía sin sonido; como si de una sinfonía de color puro e
ininterrumpido se tratara.
En mi novela “Vuelta a Ítaca después de un milenio” dice Tristán que el arte es lo único que nos trasciende, nos eterniza, nos hace cocreadores…y no solo para el que lo ejecuta sino también para el que lo bebe, lo absorbe como un filtro embriagador y místico de vida…eso dice Tristán que es un pintor, un Ulises donde Ítaca es su corazón así yo también en mi pintura quiero expresar el palpitar de mis emociones.
Dice Tristán que por el arte escapamos de la muerte, y yo digo que viajamos a una plenitud de consciencia, a nuestra supra conciencia…y allí en esa Ítaca del espíritu, no hay muerte, solo belleza que se expande siempre como las estrellas y la materia inconcebible y misteriosa del universo. Inma Rosillo-Daoiz.


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