INMA ROSILLO-DAOIZ

 

biografía

 

 

 

 


Inma Rosillo-Daoiz

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, abandona pronto su carrera profesional como periodista para dedicarse plenamente a la pintura y a la escritura.

Su pintura canta y celebra el mundo, la belleza y la creación. Desvela el lado femenino oculto, el poder del agua, las analogías entre la música y la pintura, los mundos galácticos y cuánticos… Se trata de una pintura enigmática, esotérica y mágica, enormemente vital y luminosa, que establece una estrecha relación con la poesía. De ahí nace lo que podríamos denominar “lirismo abstracto”, la pintura entendida como “revelación”, pero también como manifestación de complejas e intelectualizadas reflexiones. Entre los temas más frecuentes de su obra figuran la luna, los astros, los mundos oníricos, oceánicos o vegetales. También Andalucía -reflejada en el flamenco, los toros y los caballos- y su esencia: luz, color, alegría y duende. Para Inma, el arte es “una vibración del alma”.

En 1988 empieza a trabaja en el taller de Santiago de Santiago, y después en el del pintor Carlos Larrague, donde aprende diversas técnicas plásticas. A partir de entonces se da a conocer en espacios como“M&R” (febrero 1998), “Monte león” (junio 2000), “Youtopía” (abril 2011), “Espacio Mercedes Urquijo” (julio 2012), “Meridiana” (enero 1999),”Javier Aguado”… y en las galerías “Sunday Gallery” (junio 2009) y “Pepe Pisa“ (marzo 2013). Participa en exposiciones colectivas en los locales de los anticuarios “El Clásico “ y ”Estuco”. Asimismo, presenta su obra en Fundaciones como “El Flamenco es vida”, la Fundación “Los panes y los peces”, la Fundación Emalaikat, en el “Palacio Espejos” de la Casa de Osuna, en Noja (Cantabria) y en el palacio “La bella escondida” de Cádiz.En 2012 participa en el Festival:”Miradas de Mujeres”, del Centro de Arte Reina Sofía, a través del Centro Cultural de Pozuelo, con su exposición “Del mundo irreal, del mundo imaginario”, comisariada por Jesús Gironés.

Sin embargo, Inma realiza toda su producción artística apartada del mundanal ruido, desde el silencio, oyendo sólo a su corazón, que -como ella dice- es desde donde únicamente se puede “crear”. Inma se considera una “outsider”, una mujer que permanece fuera de los circuitos habituales del mundo del arte, como Adolf Wölfli o Fernand Cheval. De alguna manera, Inma vive oculta y aislada, alentada por las palabras del verso de Bécquer: “vive oscura, vive ignorada, que cuando tu espíritu se desate, yo lo subiré a las regiones de la luz en una nube roja”.
Desde niña, Inma escribe poemas, y ya en su juventud compuso la obra de teatro en verso “Elohim buscando a Astarté”, una tragedia de ninfas y dioses en cinco actos sobre el problema de Dios y la Inmortalidad. En el 2007 termina su novela “Vuelta a Ítaca después de un milenio”, una narración lírica en seis cantos y un epílogo.

Otro ámbito destacado de su actividad artística es la ilustración. Como su tío F. Villalón, también llamado “El Brujo”, a Inma le gusta pintar hadas, magos, mariposas y árboles. Sus ilustraciones recrean un mundo intemporal e inmemorial, un mundo potente y sutil.

En suma, de Inma se puede decir que su talento y su portentosa y vívida imaginación la convierte en una maga, y que lo que crea es hermoso, y mágico.

Guillermo Martínez-Correcher